Cuando parecían que las aguas se habían calmado tras un turbulento final de temporada con fusiones frustradas, fichajes y demás movimientos, el mundo del ciclismo de carretera vuelve a sacudirse con rumores de un proyecto de Superliga Ciclista, a imagen de la que se trató de imponer en el mundo del fútbol.

Esta vez a colación de una vieja reivindicación de los equipos de ser más partícipes de los beneficios de las carreras que hoy recaen en su grueso en los organizadores de las mismas, con ASO, empresa responsable del Tour de Francia y de otras grandes pruebas del calendario como París-Roubaix, París-Niza o Critérium du Dauphine por citar algunas, se está preparando este certamen.

Según señala la información publicada por Reuters, cinco grandes equipos, que estarían encabezados por INEOS Grenadiers y Jumbo-Visma, están en conversaciones para crear una Superliga Ciclista, en clara referencia al intento de buscar un cambio de paradigma llevado a cabo en su día por varios equipos de fútbol, con el mismo objetivo: que los beneficios generados por las carreras recaigan en mayor medida en ellos.

En la actualidad, la mayoría de los beneficios recaen en los organizadores, sobre todo, lo que respecta a los derechos televisivos, dependiendo los equipos casi en exclusiva de las aportaciones de sus patrocinadores. Dentro de los organizadores, muy pocos abarcan la gran mayoría de las carreras importantes, en realidad tres. Por un lado la dupla ASO-Unipublic y por otro el grupo RCS que organiza el Giro de Italia y las principales pruebas de ese país.

La realidad es que esto no deja de ser una guerra entre los equipos y estos organizadores que, al fin y al cabo lo son de las carreras más importantes, las únicas que generan beneficios. Una Superliga de Ciclismo supondría seguramente la puntilla para el grueso de carreras del calendario, a menudo organizadas por pequeñas entidades y que, habitualmente, con cubrir costes ya se pueden dar por contentos.

Un daño similar al que se produjo en su día con la llegada del World Tour y que condenó a muchas pruebas históricas a la desaparición, incapaces de hacer frente desde ese momento a los requerimientos económicos que se fijaban para una prueba del máximo nivel.

También, al igual que ocurre en el mundo del fútbol, estarían detrás de este proyecto grandes fondos de inversión como EY o CVC Partners, este último, propietario de facto de la Formula 1, que hoy en día juegan ya un importante papel en el mundo del balón y que continuarían así extendiendo sus tentáculos por el deporte.

No es la primera vez que los equipos se rebelan contra este orden establecido desde los albores del ciclismo. De hecho, en el año 2012 varias escuadras llegaron a un acuerdo para crear lo que entonces se llamó Serie Mundial de Ciclismo que finalmente no fraguó.

Tampoco se conoce cómo estaría estructurada esta competición ni qué carreras formarían parte de ella aunque según informa Reuters, incluiría carreras existentes y otras de nueva creación.

Fuente: www.brujulabike.com